|
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Santa
Catalina Labouré
Santa Catalina Labouré, llamada Zoé en familia, nació en Bretaña, Francia, el 1806. Sus padres eran agricultores. Zoé era la novena de once hermanos
supervivientes, de los diecisiete que nacieron.
Cuando Zoé tenía nueve años murió su madre. Zoé tiene que ocuparse de las tareas de la casa. Se prepara intensamente para la sagrada Comunión. Va mucho a la iglesia, sobre todo a la capilla de la Virgen.
Zoé toma la decisión de hacerse religiosa, como su hermana mayor. Su padre se opone. La envía a París para que conozca mundo y cambie de idea.
Por fin su padre consiente y entra en el noviciado de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Adopta el nombre de Catalina. Era muy
cumplidora, pero sin cualidades extraordinarias ni virtudes llamativas.
El 27 de noviembre de 1830 estando Santa Catalina rezando en la capilla del convento, la Virgen María se le apareció totalmente resplandeciente,
derramando de sus manos hermosos rayos de luz hacia la tierra. Ella le encomendó que hiciera una imagen de Nuestra Señora así como se le había
aparecido y que mandara hacer una medalla que tuviera por un lado la inicial de la Virgen M , y una cruz, con esta frase "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y le prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen esa oración.
Catalina le comentó a su confesor esta aparición, pero él no le creyó. Sin embargo el sacerdote al darse cuenta de la santidad de Catalina, intercedió
ante el Arzobispo para obtener el permiso para hacer las medallas.
La Aparición
Sor Catalina se encontraba durmiendo y cerca de las 11:30 PM oyó que por tres veces la llamaban por su nombre. Se despertó y apartando un poco las
cortinas de su cama miro del lado que venia la voz y vio entonces un niño vestido de blanco, que parecía tener como cuatro o cinco años, y el cual le
dijo: "Levántate pronto y ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera."
Sor Catalina vacila; teme ser notada de las otras novicias; pero el niño responde a su preocupación interior y le dice: "No temas; son las 11:30 p.m;
todas duermen muy bien. Ven yo te aguardo."
Ella no se detiene ya ni un momento; se viste con presteza y se pone a disposición de su misterioso guía, "que permanecía en pie sin separarse de
la columna de su lecho."
Vestida Sor Catalina, el niño comienza a andar, y ella lo sigue marchando a "su lado izquierdo." Por donde quiera que pasaban las luces se encendían. El cuerpo del niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado.
Al llegar a la puerta de la capilla la encuentra cerrada; pero el niño toca la puerta con su dedito y aquella se abrió al instante.
Dice Catalina: "Mi sorpresa fue mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche." (todavía ella no ve a la Virgen )
El niño la llevó al presbiterio, junto al sillón destinado al P. Director, donde solía predicar a las Hijas de la Caridad , y allí se puso de rodillas,
y el niño permaneció de pie todo el tiempo al lado derecho.
La espera le pareció muy larga, ya que con ansia deseaba ver a la Virgen.
Miraba ella con cierta inquietud hacia la tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer un acto e adoración, la
veían.
Por fin llego la hora deseada, y el niño le dijo: "Ved aquí a la Virgen , vedla aquí."
Sor Catalina oyó como un rumor, como el roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José. Vio que una señora de
extremada belleza, atravesaba majestuosamente el presbiterio, "fue a sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del Evangelio."
Sor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo: "Mira a la
Virgen. "
Le era casi imposible describir lo que experimentaba en aquel instante, lo que paso dentro de ella, y le parecía que no veía a la Santísima Virgen.
Entonces el niño le habló, no como niño, sino como el hombre mas enérgico y palabras muy fuertes: -"¿Por ventura no puede la Reina de los Cielos
aparecerse a una pobre criatura mortal en la forma que mas le agrade?"
Entonces, mirando a la Virgen , me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la
Santísima Virgen. "Allí pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que sentí."
Ella me dijo cómo debía portarme con mi director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le pregunté que significaban
las cosa que yo había visto, y ella me lo explicó todo."
Instrucciones de la Santísima Virgen.
Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamás podremos conocerlas todas, porque respecto a
algunas de ellas, le fue impuesto el mas absoluto secreto.
La Virgen le dio algunos consejos para su particular provecho espiritual: ( La Virgen es Madre y Maestra)
1- Como debía comportarse con su director (humildad profunda y obediencia).
Esto a pesar de que su confesor, el padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.
2- La manera de comportarse en las penas, (paciencia, mansedumbre, gozo)
3- Acudir siempre (mostrándole con la mano izquierda) a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad. (corazón indiviso, no consuelos humanos)
La Virgen también le explicó el significado de todas las apariciones y revelaciones que había tenido de San. Vicente y del Señor.
Luego continuó diciéndole:
Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuán bueno es
Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director
con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.
Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se verá afligido por calamidades de
todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con
fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.
Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.
Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la
protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades.
Mas no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas (lágrimas en los ojos.) El clero de París tendrá muchas víctimas. Morirá el señor
Arzobispo.
Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles ( la Virgen no podía hablar del
dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido.) El mundo entero se entristecerá. Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz
interior asegura: cuarenta años y diez y después la paz.
La Virgen , después de estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece.
En esta aparición la Virgen :
Le comunica una misión que Dios le quiere confiar.
La prepara con sabios consejos para que hable con sumisión y confianza a su director.
Le anuncia futuros eventos para afianzar la fe de aquellos que pudieran dudar de la aparición.
Le Regala una relación familiar de madre-hija: la ve, se acerca a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la toca y la Virgen no solo consiente,
sino que se sienta para que Catalina pueda aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en las rodillas de la Reina del Cielo.
Todas las profecías se cumplieron:
1-la misión de Dios pronto le fue indicada con la revelación de la medalla milagrosa.
2-una semana después de esta aparición estallaba la revolución. Los revoltosos ocupaban las calles de París, saqueos, asesinatos, y finalmente era destronado Carlos X, sustituido por el "rey ciudadano" Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.
3-El P. Aladel (director) es nombrado en 1846 Director de las Hijas de la
Caridad , establece la observancia de la regla y hacia la década del 60 otra
comunidad femenina se une a las Hijas de la Caridad.
4-En 1870 (a los 40 años) llegó el momento del gran peligro, con los
horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Mons. Darboy y otros
muchos sacerdotes.
5- solo queda por cumplir la ultima parte.
Aparición del 27 de noviembre del 1830.
La tarde el 27 de Nov. de 1830, sábado víspera del primer domingo de
Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, cuando
le pareció oír el roce de un traje de seda que le hace recordar la aparición
anterior.
Aparece la Virgen Santísima , vestida de blanco con mangas largas y túnica
cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su
figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro
solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.
Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte
superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos
elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro,
coronado por una crucecita.
La Stma. Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A
veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron
de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz
en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no
era posible verla.
Tenia tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de
tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en la extremidad. De las
piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia
abajo; llenaban toda la parte baja.
Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen , ella la miró y dijo a su
corazón:
Este globo que ves (a los pies de la Virgen ) representa al mundo entero,
especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan
las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten
rayos son las gracias de las almas que no piden.
Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las
gracias que nos vienen de Jesucristo.
El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de
la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz
seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.
La Medalla Milagrosa.
En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el
borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado
concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti."
Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano
derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen , terminando
a la altura de la mano izquierda.
Oyó de nuevo la voz en su interior: "Haz que se acuñe una medalla según este
modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las
gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza."
La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar
el reverso de la medalla.
En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una
barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo
los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba
circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada.
En torno había doce estrellas.
La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin
de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a
Catalina: "En adelante, ya no veras, hija mía; pero oirás mi voz en la
oración."
Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner
en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: " La M y
los dos corazones son bastante elocuentes."
Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:
En el Anverso:
-María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella,
la Inmaculada , tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre
Satanás.
-El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del
Apocalipsis, vestida del sol.
-Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de su misión de
madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes
pidan.
-Jaculatoria: dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición
dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.
-El globo bajo sus pies: Reina del cielos y tierra.
-El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.
En el reverso:
-La cruz: el misterio de redención- precio que pagó Cristo. obediencia,
sacrificio, entrega
- La M : símbolo de María y de su maternidad espiritual.
-La barra: es una letra del alfabeto griego "yota" o I, que es monograma del
nombre, Jesús.
Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.
-Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado.
-Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.
Nombre:
La Medalla se llamaba originalmente: "de la Inmaculada Concepción " pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente " La Medalla Milagrosa. "
Testimonio de Conversión
Alfonso Ratisbone era abogado y banquero, judío, de 27 años. Tenía gran odio hacia los católicos porque su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote, tenía como insignia la medalla milagrosa y luchaba por la conversión de los judíos.
Alfonso pensaba casarse poco después con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años menor que el, cuando en enero de 1842, haciendo un viaje de
turismo a Nápoles y Malta, por una equivocación de trenes llego a Roma. Aquí se creyó en la obligación de visitar a un amigo de la familia, el barón
Teodoro de Bussiere, protestante convertido al catolicismo.
El barón le recibió con toda cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone hablaba horrores de los católicos, este barón lo
escuchó con mucha paciencia y al final le dijo: "Ya que usted está tan seguro de si, prométame llevar consigo lo que le voy a dar-¿Que cosa? Esta
medalla. Alfonso la rechazó indignado y el barón replicó: "Según sus ideas, el aceptarla le debía dejar a usted indiferente. En cambio a mi me causaría satisfacción." Se echó a reír y se la puso comentando que él no era terco y que era un episodio divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el Memorare.
El barón pidió oraciones a varias personas entre ellas al conde La Ferronays quien le dijo: "si le ha puesto la medalla milagrosa y le ha hecho rezar el
Memorare, seguro que se convierte." El conde murió de repente dos días después. Se supo que durante esos dos días había ido a la basílica de Sta.
María la Mayor a rezar cien Memorares por la conversión de Ratisbone.
Por la Plaza España se encuentra el barón con Ratisbone en su último día en Roma y este le invita a pasear. Pero antes tenía que pasar por la Iglesia de San Andrés a arreglar lo del funeral del conde. Ratisbone le acompaña a la Iglesia. He aquí su testimonio de lo que entonces sucedió: "a los pocos
momentos de encontrarme en la Iglesia , me sentí dominado por una turbación inexplicable. Levanté los ojos y me pareció que todo el edificio desaparecía de mi vista. Una de las capillas (la de San Miguel) había concentrado toda la luz, y en medio de aquel esplendor apareció sobre el altar, radiante y llena de majestad y de dulzura, la Virgen Santísima tal y como esta grabada en la medalla. Una fuerza irresistible me impulsó hacia la capilla. Entonces la Virgen me hizo una seña con la mano como indicándome que me arrodillara... La Virgen no me habló pero lo he comprendido todo."
El barón lo encuentra de rodillas, llorando y rezando con las manos juntas, besando la medalla. Poco tiempo mas tarde es bautizado en la Iglesia del Gesu en Roma. Por orden del Papa, se inicia un proceso canónico, y fue declarado "verdadero milagro."
Alfonso Ratisbone entró en la Compañía de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde estuvo ayudando a su hermano Teodoro en los
catecumenados para la conversión de los judíos.
Después de haber sido por 10 años Jesuita, con permiso sale de la orden y funda en 1848, las religiosas y las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En solo los diez primeros años Ratisbone consiguió la conversión de 200 judíos y 32 protestantes. Trabajó lo indecible en Tierra Santa, logrando comprar el
antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en convento e Iglesia de las religiosas. También consiguió que estas religiosas fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70 años.
Reflexión
Nuestra Madre, la Virgen María , nos ha venido a visitar personalmente en diversos lugares, ella no deja de estar preocupados por sus hijos como toda
buena madre. La Santísima Virgen , madre de sabiduría, ha sabido elegir sus hijos a quien aparecerse, como en este caso el de santa Catalina.
Catalina era muy jovencita y se llamaba Zoé tomo la decisión de hacerse religiosa a igual que su como su hermana mayor. Su padre se opuso y la envió
lejos de su hogar, a París, para que allí ella cambiara de idea, pero nada hizo que su deseo no se cumpliera y por muy interesante que resultara la
vida de Paris, ella estaba decidida a servir al Señor.
Si la Virgen María , Madre de Dios, quiere visitar personalmente a sus hijos, toda la tierra le da la bienvenida, todos esperamos su mensaje de
amor.
Pero no hay que ser ingenuo con las falsas y mentirosas apariciones, en todo caso no son difíciles de identificar, especialmente por el contenido de las
apariciones o por la actitud de soberbia de quien dice ser su vidente.
En efecto, el mensaje de nuestra Madre, talvez en algunos casos sea con algún grado de severidad en el sentido de solicitar el estricto cumplimiento
de nuestras obligaciones como cristianos, mensajes que no dejan de ser la mas amorosa preocupación por el bienestar de sus hijos.
Para los sencillos humildes y de corazón las pruebas no son necesarias, y los milagros recibidos con la oración no dejan de estar presentes y no son
necesarios para tener fe.
(Historia y textos tomados de la lectura de diversos documentos públicos en libros y revistas sobre la Virgen de la Medalla Milagrosa , algunos de ellos
están en la red de Internet como, www.catholic.net, www.corazones.org, www.encuentra.com, http://mipagina.cantv.net/jandarcia/vmilagrosa/3.htm la intención de esta página es sólo meditar sobre nuestra Madre Virgen por amor a ella, re-envíalo a algún amigo)
“Maria, Madre mía te doy mi corazón”
|
|