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"Dichosa tú, que has creído"
Padre Juan José Palomino del Alamo
Lc 1, 39-45
La Visitación es el encuentro de dos madres (isabel y María), de dos hijos (Juan y Jesús) y de dos
tiempos (esperanza y cumplimiento). Los varones, los padres, no aparecen en escena (Zacarías y José).
Protagonistas... dos primas: Isabel y María:
- Isabel, esposa de Zacarías, está en la lista de mujeres estériles del Antiguo Testamento, agraciadas después de larga espera, con el nacimiento del hijo: Sara, madre de Isaac, la madre de Sansón y la madre de Samuel. Se hace visible en ellas el amor y la misericordia de Dios.
- María, que se pone en camino después de la Anunciación, enterada por el ángel del embarazo de Isabel.
Vemos cómo María:
-Camina con presteza, sin esperar a que la llamen, cuando ve una necesidad.
-Corre al encuentro de Isabel sólo para ayudarla, para servirla.
-Son cuatro días de camino, atravesando montañas, de Nazaret a Ain Karen, a sólo 7 kms. de Jerusalén.
Al encontrarse las dos primas, Isabel prorrumpe en una bendición y en una bienaventuranza. Juan salta de gozo en el seno de Isabel, que, inspirada por el Espíritu Santo, confirma el anuncio del ángel a María, y proclama la bendición de Dios sobre la Virgen y el hijo de sus entrañas.
María es bendecida: En ella se inaugura el tiempo de salvación, el tiempo de Cristo, fruto bendito del
vientre de María. Se bendice a Dios: porque Dios ha derramado su bondad sobre nosotros. Así la vida del creyente se hace bendición continua de Dios. RESUMIENDO:
1º Juan inaugura su misión anunciando, por boca de su madre, el señorío de Jesús.
2º Isabel confirma que la alegría del saludo de María "hace saltar" al niño (Juan) en su vientre. Nos aclara así que el tiempo de salvación es tiempo de alegría.
3º María es proclamada dichosa y bienaventurada:
-no por poseer los bienes o poderes del mundo;
-sí por creer sin reservas las palabras/anuncio del Angel de que la promesa del Señor se cumplirá en
ella.
Como María, son benditos, dichosos, bienaventurados, los que creen en Dios y practican justicia: los que dan frutos, los pobres, con los que se identifica Jesús.
María creyó. Esta fue su grandeza y el fundamento de su felicidad: su FE. María, la primera discípula de Jesús, la que más de cerca le siguió.
Por eso, es para nosotros Maestra en la fe.
PARA REFLEXIONAR Y CAMBIAR:
¿Se extiende nuestra bendición a todos? ¿Se parece a la bendición de Isabel deseando dicha y felicidad a los demás? ¿Nos llenamos de alegría ante la felicidad del otro? ¿Nos llena también la felicidad y alegría al creer en Dios y confiar siempre en El?
Fuente:
avmradio.org
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