María Madre

 

        María Velázquez Dorantes

 

 

Luz celeste, nieve cristalina hermosa Palestina, la Tierra que Dios ungió con su hijo a quien más amó.

Eterno resplandor, camino de adoración es María la virgen santa vigía.

Por las noches nos arrullas, con tus cantos nos duermes para que al llegar la eterna oscuridad nos veles.

Así es una madre, protectora con sus crías que da el cielo para las alegrías.

Mujer divina y constante
Que por el desierto pasó, estragos amargos de calor, vientos cenizos de dolor.

En tú vientre se fecundó a quien conocemos como Amor,
Con la corona de espinas, Jesús se le llamó.

Por las Tierra áridas tú silencio navegó, entre cactáceas tú espíritu no se dispersó.
Junto a José, María al mundo se encontró.

Que alegría ver nacer al pequeño niño Dios, que tuvo la adoración en el pesebre donde se le acunó.

Jesuralén lo conoció, en el Sinaí evangelizó y como compañía a su Madre llevó.
¡ Oh María! Mujer de Nazaret, encontraste las alegrías que tú hijo te dio al nacer.